Un réquiem alemán es la primera gran obra maestra de Brahms, la obra con la que celebró su primer éxito y que le ayudó a comenzar a construir el prestigio del que disfrutó en vida.
Este réquiem atípico basado en textos no litúrgicos, seleccionados por Brahms entre algunos de los fragmentos más emotivos de la traducción alemana de Martín Lutero de la Biblia, destaca por su música profundamente solemne y al mismo tiempo emocional, alejada de cualquier dogma y por encima de cualquier confesión.
La unión de una orquesta formidable como la Sinfónica de Bamberg y del admirable Coro de Niños de Windsbach liderados por Karl-Friedrich Beringer, auguran una gran versión de esta impresionante pieza.