Pel Davant i pel Darrera es un espectáculo difícil de definir. El primer acto reúne un vodevil cutre con elementos de la 'alta comedia' inglesa. El segundo es una disparatada farsa (hecho en ‘pantomima’, es decir, en silencio) que precede a un enredo caótico que deja el público paralítico de risa.
En realidad me parece que el autor, Michael Frayn (uno de los grandes genios del teatro inglés de la post-guerra) ha escrito una especie de poema de amor hacia la gente que practica esta profesión.
Nos reímos mucho con estos pobres tarados: no 'de' ellos, sino 'con' ellos. No hace falta entender nada de los problemas con los que se enfrenta un actor: son problemas de la humanidad y la obra les trata con un cariño que nos lleva a identificarnos con ellos de una manera excepcional y nos damos cuenta: ¡ese pobre soy yo!
Son probablemente estas dos cualidades, la de su humanidad combinada con una frenética serie de ‘gags’ que no paran nunca, las que forman la base de una relación única la obra tiene con Barcelona.
Esta ciudad ya ha visto tres montajes, y éste es el cuarto. No hay otra ciudad del mundo donde esto haya ocurrido. De nuevo hemos podido reunir a un gran reparto, la obra es muy querida dentro de la profesión y muchos actores llevan su papel como una insignia de honor. Estamos pues en muy buena 'Compañía'.
Así que, relájate, olvídate de la crisis, y…¡disfruta del regreso de una leyenda! Alexander Herold.