Las tramas operísticas a menudo son complejas, pero Gluck, siguiendo la moda neoclásica de una época muy influenciada por el descubrimiento de las ruinas de Pompeya, escribió una ópera de trama y música sencillas pero elegantes sobre el mito clásico de Orfeo y Eurídice.
La obra arranca con la muerte de Eurídice a causa de la picadura de una serpiente. Sumido en una profunda tristeza, Orfeo pide ayuda a los dioses y se la conceden: el dios Amor se le aparece, le ofrece una lira y la posibilidad de bajar al tenebroso mundo de los muertos, pero para entrar en el Hades tendrá que amansar a las furias usando como única arma el encanto de su voz y su música.
El director musical y pianista de esta producción es Josep Buforn, pero ha sido el crítico musical Roger Alier quien ha llevado a cabo la dirección escénica orquestando los distintos personajes de esta ópera.
En el papel de Orfeo encontramos a la mezzosoprano Dida Castro y a la soprano Maria Viñas como Eurídice. Se trata de dos jóvenes promesas de la lírica catalana que se han formado dentro y fuera de nuestras fronteras.
El papel de Amor lo representa la soprano Anna M. Ollet y Dríade Grup Vocal, dirigido por Aleix Oliveras, es el coro encargado de dar vida a furias y espíritus.