El Sonido del Naranjo es una obra escénica sobre el color y su percepción. La obra habla y se basa en la omnipresencia del color y en la compleja relación entre el color y los humanos. El color se plantea como sentimiento, como movimiento y como sonido. La obra manifiesta que el color no tiene porque ser un elemento exclusivamente visual. La pieza lleva al público a un espacio sonocromático y se adentra en un mundo donde los colores suenan y se mueven.
La obra escénica está inspirada y basada en la historia real de Neil Harbisson, nacido con visión acromatópsica, pero que gracias a un ojo electrónico instalado permanentemente en su cabeza puede percibir los colores a través de notas musicales.
Creación e interpretación: Neil Harbisson y Moon Ribas.
Técnico de luz y sonido: Laura Closca.