Unos críticos bastantes raritos interpretan un collage de piezas cortas que ilustran una divertida forma de ver una sociedad viciada desde una perspectiva teatral, parodiando escenas y personajes conocidos del cine, dando rienda suelta a un humor cínico y crítico.
Los críticos aparecen en escena y en una pantalla de cine, como parte de otra dimensión, donde la realidad supera a la ficción. La obra se puede clasificar dentro del Teatro del Absurdo, ya que para conseguir el efecto deseado se vale de la distorsión de la realidad, la parodia de situaciones sociales, políticas e históricas y el humor.