El 4 de febrero de 2008, a las 00:00 UTC, la NASA transmitió al espacio exterior la canción de los Beatles "Across the Universe" en dirección a la estrella Polaris, que se encuentra a 431 años luz de la Tierra. La transmisión fue realizada desde el DSN's Madrid Deep Space Communication Complex localizado en las afueras de la capital española.
Años más tarde, dos astronautas conviven en una estación faro anclada en el espacio, con la misión de recibir y decodificar todo tipo de mensaje que se capte en el espacio, realizada por cualquier tipo de inteligencia extraterrestre, como respuesta a la emisión beateliana. Dieciocho años en el espacio han contribuido a que estos personajes hayan desarrollado una vida virtual y unas personalidades ocultas. Dieciocho años lejos de la realidad.
Como contrapeso a este mundo etéreo, los mensajes que los familiares de estos astronautas envían a sus seres queridos, son el recuerdo plomizo de una Tierra imposible, un lugar donde todo pesa. Un divorcio, los cumpleaños terrestres del hijo, los contactos por internet, el sexo virtual y las comunicaciones con la Tierra, envueltas en un enrevesado mélange, son las únicas relaciones que estos dos hombres pueden llevar a cabo en este espacio ingrávido.
Pero los acontecimientos se desencadenan. Ningún descubrimiento espacial novedoso provoca la explosión, ningún mensaje indescifrable contribuye a que todo cambie, ni tampoco la prueba de la existencia de una inteligencia extraterrestre contribuye al trastorno, sino que los celos y la envidia, algo tan humano, son los que desencadenan la tragedia.
Y quizás también la lujuria, la ira o la avaricia. Aunque también, es probable, que sea el miedo.