Miguel Tubía expresa con su ductilidad vocal y dramática, canciones que le han reportado enriquecedoras vivencias escénicas, con una selección de alta envergadura musical y un guión anecdótico en torno a cada número musical.
Canciones de Cabaret, Los miserables, La ópera de los tres centavos, Bodas de sangre… para los que se ha concebido una dirección musical y escénica acorde a cada uno de los números musicales.
Un piano y algunos elementos que van cobrando vida componen el espacio escénico. Un preciso diseño de luces apoya la atmósfera musical y argumental en cada momento.