A diferencia de otros artistas consagrados que graban sus discos en grandes estudios y con la inmediatez que el tiempo les ha arrebatado, Damien Lott ha madurado durante años un álbum de debut pulido y purificado hasta la extenuación, en el que la energía y el descaro brillan con fuerza propia.
Hace ya tres años que Carlos Soler (el nombre detrás de las letras) decidió encerrarse en su habitación, dejando aparcado todo lo que ocurría en su mundo, para dar forma a un disco que le rondaba la cabeza, como un orfebre puliendo su mejor diamante.
Un disco monumental, una obra ambiciosa, repleta de arreglos, detallista hasta rozar lo enfermizo, y es que este disco hay que escucharlo desde dos perspectivas diferentes: lo que estamos escuchando y cómo está hecho el festín que nuestros oídos degustan.
No puedes perder la oportunidad de escuchar este trabajo de Damien Lott en La Escalera de Jacob.