En una entrevista reciente, preguntado por el momento más importante de su carrera llena de éxitos y reconocimientos, Arcadi Volodos citó uno de los recitales presentados por Ibercamera como el momento más feliz de su carrera, sobre todo por la comunión con el público.
Volodos ha evolucionado de virtuoso superdotado, que le valió el sobrenombre de nuevo Horowitz a un músico maduro verdadero mago del sonido capaz de extraer del piano texturas y colores inauditos. Su programa, que incluye algunas de las piezas más poéticas de Mompou, Ravel y Liszt, es toda una declaración de intenciones.
Mompou: Escenas de infantes
Ravel: Miroirs
Liszt: Sonata en si menor